MARADJI

Graduada del Istituto Europeo di Design de Barcelona en 2008, su creadora Delphine Lopez comprendió rápidamente que su inspiración sería cosmopolita.

Así, teje su experiencia en todo el mundo: España, India, Italia, Canadá, Madagascar, destinos que han despertado su curiosidad y pasión por la profesión de estilista.
Encantada por la diversidad de personas, modas, costumbres y materiales, trajo sus primeras muestras de tela de sus viajes y dibujó los contornos de su futuro proyecto.

Además de su gusto por los viajes, también heredó la herencia de sus abuelos, que crearon una empresa de fabricación de faldas en Burdeos en la década de 1950: el Comptoir Général des Textiles.

Así, siguiendo los pasos de sus mayores y dispuesta a llevar a cabo un proyecto pacientemente desarrollado, Delphine lanzó en 2014 su marca “Maradji“, una gama de accesorios con una exuberancia chic.

En las creaciones de esta marca francesa, bohemio es sinónimo de chic y elegancia de kitsch.
Rumores del bazar sobre el bordado de una bolsa, el perfume de Andalucía en los pliegues de una bufanda, Maradji erigió su templo en la confluencia de los ríos Este y Oeste, de modo que cada accesorio cuenta su propia historia.

Rumores del bazar sobre los bordados de una bolsa, el perfume de Andalucía en los pliegues de una bufanda, Maradji construyó su templo en la confluencia de los ríos Este y Oeste, de modo que cada accesorio cuenta su propio viaje.

De Delhi a Florencia, pasando por la región de Fez en Marruecos, las influencias de Maradji son diversas y juegan un papel clave desde la inspiración hasta la creación.

La combinación de materiales, adornos preciosos, la atención al detalle y la elegancia al estilo francés como telón de fondo son los secretos de fabricación de las colecciones Maradji.

Maradji concede gran importancia al mundo que nos rodea, a las cuestiones medioambientales y a las preocupaciones sociales de nuestro tiempo. Es por ello que se esfuerza en el desarrollo de acciones concretas para tener un impacto positivo tanto en la empresa como en el ser humano. Además, desde sus inicios, Maradji ha pretendido ser una empresa a escala humana, con el deseo de destacar a sus socios y artesanos con los que trabajamos directamente, de la mano.

Se enorgullece de mostrarle sus talleres y de poner en sus etiquetas el “Made In”, India, Italia o Marruecos, los artículos de cuero se fabrican en Delhi, en un taller que acompaña a Maradji desde hace tres años. La empresa está certificada SA8000, una de las certificaciones más exigentes y demuestra su responsabilidad social a través de la promoción de los derechos humanos de los trabajadores.

Concretamente, esto significa que la empresa respeta y garantiza el respeto de los derechos fundamentales de los trabajadores, incluida la regulación del trabajo infantil, la libertad de asociación, la salud y la seguridad, el derecho a la negociación colectiva, la no discriminación, el tiempo de trabajo, las vacaciones pagadas y la remuneración.

Maradji se enorgullece de seleccionar los mejores tejidos y materiales, y selecciona rigurosamente a sus socios para diseñar productos duraderos y de calidad.